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La infidelidad es uno de los actos que más lastiman, y que quebrantan una relación de pareja. A la persona traicionada, le cuesta demasiado superar la situación, y el «infiel» lleno de sentimientos de culpa y pesar, y el o la amante, suele sentirse utilizado, luego, abandonado, y muchas veces, también es víctima de las mentiras del infiel.

 

Existen diferentes tipos de infieles:

El o la naturalmente

Aquella en que el infiel tiene en mente engañar a su pareja. Lo planifica y busca la manera para tener relación con otras personas. Este tipo de infiel suele creer que la monogamia no existe, y le cuesta estar con una sola pareja. Su actuar viene formado puede ser por ideas culturales, como machismo, o haber visto en sus padres la infidelidad, entonces la toma como normal, o puede tener tanta necesidad de reconocimiento femenino o masculino, y no le basta con su pareja, que busca a otros que le valoren. Existen casos de personas con este tipo de infidelidad, que vieron tanto sufrimiento de su padre o madre traicionados, que además de repetir la conducta infiel, prefieren ser los que «meten cachos» y no ser los traicionados que sufren. Para sus parejas es muy difícil perdonarlos, ya que a ellos les puede costar soltar esta conducta, así que les es difícil alimentar la confianza en su pareja. Pero, con trabajo y consciencia, nada es imposible, la persona que por naturaleza es infiel, puede transformarse en alguien fiel, pero como el adicto, solo si en realidad, lo quiere hacer.

El/la que busca afuera, lo que no hay dentro

Son hombres o mujeres que se consideran fieles, pero se sienten insatisfechos con su pareja: falta de sexo satisfactorio, no sentirse reconocido ni valorado, considerar que no se le da el lugar ya que la pareja puso en su lugar a sus padres, hijos, y etc. muchas más… Entonces, atrae a alguien que cumple y la de eso que su pareja no. Las cosas se van dando, y se enredan. Este tipo de infidelidad se puede perdonar y superar, cuando ambos comprenden sus fallas y se responsabilizan. He atendido muchas parejas que luego de la infidelidad, logran construir incluso una mejor relación que antes. 

El que solo quiere jugar y nada más

Existen personas que bien sea por aburrimiento, o curiosidad, emprende una serie de acciones para relacionarse con otros. Por lo general lo hacen a través de redes sociales, o formas virtuales. A ellos les gusta sentir las emociones que da el cortejo o sentir atracción, pero no se atreven a dar el paso de tener contacto físico con quienes «juega». Este comportamiento se puede perdonar, siempre y cuando al que le gusta este juego, realmente lo suelte y se responsabiliza en la relación. Es un comportamiento infantil que se logra superar cuando el hombre o la mujer que lo hace, decide y puede madurar.

El que se “enganchó” sexualmente

Aquel que tuvo contacto íntimo y sexual con alguien y quedó encantado/a. Estas personas pueden no querer separarse, seguir amando a su pareja, pero la el amarre que tienen con su amante es muy fuerte. En estos casos hay que trabajar a nivel profundo llegando al dimensiones del cerebro biológico, para poder desconectar estos enganches. Un trabajo difícil tiene que hacer la pareja, al tener que aceptar que otro/a le satisface más sexualmente, y poder perdonar, así como dar oportunidad, pero si existe amor, seguramente el corazón ganará sobre el cuerpo.

El vengativo

La infidelidad puede ser visto como una excelente forma para vengarse de su pareja, cuando ésta le ha sido infiel, o ha sido agresivo, maltratador, indiferente, evasivo etc.

El/la amante

Hombres o mujeres que consciente o inconscientemente atraen y prefieren tener relación con personas casadas o comprometidas. Esto se da por dolor interno no resuelto, muchas veces por creer que siendo el amante se recibe lo mejor: gozo, disfrute, buenos ratos, la mejor cara, que la persona casada a la cual sí le toca aguantarse todos los estados de su pareja. Muchos amantes saben el arte de la seducción, y saben encantar, logrando enganchar y mantener el control. Pero por otro lado, hay otro tipo de amantes pueden tener baja autoestima y suelen ser escogidos por infieles que los ven como presa fácil a quienes pueden tener y manipular. Muchos amantes repiten la historia de sus padres, en la que eligen ser el amante al que creen le va mejor (de pronto, vieron que su papá abandonó a su mamá y se fue con la amante). O por cosas de la vida, sin tener estas características, cualquier hombre o mujer, que no espera ser el amante de nadie, se enamora de alguien casado, y siendo la atracción y los sentimientos más fuertes, no logran terminar con esa relación. 

También hay tipos de infidelidad:

Directa

La pensada, planeada, la típica que se describe en el infiel por naturaleza. Suelen tener una o varias relaciones alternas, son magos para manipular y poder tener más de una persona como pareja.

La accidental

Sucedió en una noche de «copas, una noche loca», o en un paseo, o en un momento de pasión. Luego el infiel reacciona y se da cuenta que esto no es lo que quiere, y no vuelve a tener encuentros con esta persona.

La frecuente

Tiene a alguien externo con quien no tiene una relación como tal, pero si encuentros con cierta periodicidad, por ejemplo: una vez al mes. No tiene ninguna intención de separarse, pero si introduce en su vida, momentos sexuales o de intimidad con alguien más con quien no se involucra sentimentalmente. 

La virtual

Aquella que es realizada sobretodo por los infieles que les gusta jugar. Muy común hoy en día, por toda la facilidad que existe con las redes sociales y aplicaciones, muchos buscan diversión virtualmente.

La sentimental

La más peligrosa, que es en la que el infiel no solo ha tenido contacto físico y sexual, sino que se enamora de su amante. Este tipo de infidelidad sucede más en mujeres que en hombres.

¿Se puede sanar una infidelidad?

Por supuesto, pero requiere un trabajo comprometido en el que se requiere:

Por parte del traicionado

Comprender qué aspectos personales, actitudes, comportamientos, etc, enfriaron o desnutrieron la relación, y asumir la responsabilidad. Debe ser compasivo y ponerse en el lugar del infiel, y tener mucha humildad y capacidad de perdonar. Es un fuerte trabajo para reducir la fuerza del ego, y elevar la fuerza del amor sabio y evolucionado, para dar la oportunidad y volver a confiar.

Por parte del infiel

Debe reconocer cuáles son las causas que lo llevaron a ser infiel, y asumir la responsabilidad de mejorar sus debilidades. Debe entender que la solución a los problemas de pareja, no están afuera, sino adentro. Y debe tener la voluntad de no seguir una relación con su amante, y no seguir con sus comportamientos desleales. La pareja intuitivamente sentirá si está cumpliendo o no con su oportunidad de ser fiel, y eso ayudará a crear de nuevo confianza.

Por parte del amante

Debe entender que casi siempre llevará la peor parte, ya que se queda solo y utilizado. La recomendación es que comiencen un proceso interior para aprender a creer en las relaciones monógamas y que pueden ser parte de una pareja, dándose el merecimiento de tener un lugar más valorado. Si está repitiendo un patrón, busque las herramientas para liberarlo. Es necesario que realicen un proceso de perdón así mismo, como de liberación del karma por el sufrimiento que pudieron crear en la pareja del infiel.

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Ingrid Gómez

Psicóloga espiritual y bioenergética

Especialista en relaciones

Autora libro: Evolución Afectiva

Creadora de los programas terapéuticos ProsperLove